Letras

Escribo sobre mi, porque es lo más honesto, mas textos en:

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FEB
19

Bien habida 

 

A mi Mamá, a Luciana y a mi amigo Andrés Acosta

Después de tanto buscarme en falsos espejos, ojos, cielos y charcos, terminé por convertirme en un monstruo forjado de retazos de lo que pensé debía ser.
Me edifiqué una casa con cada cosa que me gustaba. Recogí restos de aqui y de allá. Cruce espacios y tiempos para tomar brillos que no eran míos. Un collage ermitaño, un frankenstein camuflado. Pero no me quedaba, no me ajustaba, me sobraban cosas, mi cuerpo se volvió un lastre ajeno que me condené a cargar.
La libertad no tiene cuota me dijo un pájaro, la dignidad no cotiza en el mercado. El respeto es un límite vital. Ese pájaro gigante me quitó a picotazos adjetivos y vergüenzas.
Como leprosa comencé a perder aquella piel muerta que traía encima, y tuve miedo y lloré, y tuve frío, y sentí el aire, y de tanto olvido no sabía respirar en la libertad, y me ahogué, me enterré en las entrañas de mi madre, porque me duele el mundo.
Pero el aire no dejaba de llamarme y giré, y con el cuerpo apretado dije adios. Solté los pesos, no pensé y salté. Salté al aire y este me atravesó, respiró el mundo a través de mi y respire yo. Ahora estoy descarnada, tan transparente que soy el universo mismo, con tormentas y meteoros, con lados ocultos y soles.
Soy la mujer que siempre desee ser.
DEC
23

Sopa de Fideo Fría

El plato de fideos está frío. Frente a el, una boca pintada de rojo bermellón se ha negado a tocar el contenido.

Hace frío, nadie se negaría a comer sopa caliente, pero ella no parece sentir frío. Su boca entreabierta, lo justo para dejar ver un poco de sus dientes blancos, pero no lo necesario para decir palabra alguna.

Ella mira absorta hacia la barra de la cafetería, sentada ahí ve a una mujer mayor que llora, las lágrimas bañan la cabeza de un gorrión. El gorrión está muerto, ataron un hilo azul de su cuello. La mujer mayor sostiene la punta de ese hilo. Lo encontró apenas hace un rato, cuando iba a misa. Lo miró y al descolgarlo comenzó a llorar, el gorrión no era suyo, pero ella aseguraba que al verlo entendió que había perdido todo. Le explicaba esto a la mesera del lugar, quien le ofrecía un café humeante a la vez que acariciaba los cabellos de la mujer mayor, quien parecía más y más pequeña a cada lágrima.

La mujer de los labios rojos cerró los ojos. Apaga la luz, el ruido. Silencio y obscuridad absolutos por unos segundos, luego su cerebro echó a andar con toda la capacidad posible y la transportó a una ciudad, a una noche en la ciudad.  Ella conocía el lugar, se vio a si misma parada bajo de un puente. Está muy callado. Su cerebro enciende la música: selección, favoritas, número uno. Comienza a sonar música proveniente de guitarras y una voz canta:

Wish you were here…

Se ve cruzando la calle, viste un conjunto de blusa y falda negras, la blusa es de manga larga, es calentita porque es de algodón; La falda es larga y amplia, sus zapatos son de terciopelo negro con flores azules y rosas, le gustan sus zapatos.

La canción sigue mientras ella camina, se ve a si misma llorar. En una de sus manos sostiene una pequeña maleta, no entiende porque la lleva si detesta cargar.  Baja unos escalones, entra al subterráneo, la música sigue, ella aborda el tren. Dentro del vagón está  a punto de sentarse…

Alguien le habla.

Su cerebro apaga la escena, abre los ojos, está otra vez frente a la sopa fría. Un hombre de traje negro, perfecto, le habla, pero ella no le escucha, prefiere centrar su mirada sobre la corbata púrpura de este hombre que le sigue hablando moviendo la boca con tranquilidad. La música en su cabeza sigue sonando.El hombre toma la mano de ella, esta fría, dice algo más y se levanta, sale de la cafetería, se detiene en un puesto de periódicos, parece leer las noticias.

Entonces ella, la mujer de los labios rojos, cierra nuevamente los ojos. Su cabeza echa a andar todo de nuevo. Ahí está otra vez ella, usando la misma ropa de cuando el vagón del metro, los mismos zapatos, la misma molesta maleta. Pero ahora está en otro lugar, parada sobre una larga carretera junto a un lago, hace frío, la música no se detiene. Ella quiere ir al lago y mirar su reflejo. Una voz canta:

   We’re just two lost souls swimming in a fish bowl…

Se decide, deja la maleta sobre la carretera y comienza a caminar poco a poco hacia el lago; Mira sus pasos de terciopelo negro y flores, sonríe. Sus pies tocan el agua, ellas cantan, la de la boca roja y la del lago, ambas cantan:

  Year after year  running over the same old ground…

Su ombligo se inunda, el agua está helada, la falda se eleva convertida en un nenúfar negro…

And we found the same  old fears…

Llora. El agua del lago entra por su boca, por sus oídos, llena sus pulmones, la inunda.